
Ya por fin me liberé del estrés universitario, y en verdad me siento bastante aburrido . Es una de esas épocas en las que provoca mandar todo a la misma "merde", y en que sólo quisiera que fuera jueves para tener mi preludio a la buena juerga. Se me viene a la mente el último fin de semana que pasé con mi papá en Ica. Los dos hombres de la casa nos enrrumbamos con dirección al hotel Las Dunas. Esta vez no chisté ni un segundo, ya que normalmente cuando me pide ir de viaje hago una escena peor que mujer menopáusica. Es algo raro en mí pero no detesto el hecho de viajar , lo que detesto es la ansiedad, impaciencia y demora por llegar al lugar elegido, y peor aún si viajamos en carro (grrrrrrrrrrrrrrrrr). En verdad es una cosa de locos, me exaspera, me irrita hasta el último rincón de mi superficie corporal, y peor aún porque sé que mi papá es fanático de las cumbias viejas tipo La Sonora Matancera, Los Destellos, y las salsas calientes de Frankie Ruiz (tú eres la rueda .. yo soy el camino wagh) como buen llaucano (entiéndase del Callao) que es.
La cuestión es que luego de haberme bancado las 3 horas de viaje, llegamos con la 4x4 alas puertas del hotel, todo lindo , ordenado, con ínfulas de hotel "all included" caribeño como lo recordaba hace 2 años. Nos registramos e instalamos en un cómodo cuarto triple (porque pensamos que vendría o bien mi hermana o bien mi mamá), y fuimos a cenar. Luego del apetitoso y excesivo buffet, nos tomamos dos Dunas' sour y fumamos un puchito alrededor de la piscina más grande. Ya para entonces , la profunda noche cubría todos los rincones, y de la nada como un puñal penetró en mi una nostalgia y una mezcla de sentimientos increíble.
No quería ir a dormir, no podía dormir. Ya para cuando habíamos subido al cuarto y estaba echado en mi cama con todas las luces apagadas, esa sensación de vacío "je ne sais pour quoi" me seguía invadiendo. Es que era todo el ambiente así que me obligaban a recordar a alguien, me decían como duendecillos --hey mariano --- aún sigue ahí, .. ahí en ti. La angustia , la intranquilidad que me producía pensar en esa persona que fue y creo que aún es mi ying/yang compelían a mis ojos a no cerrarse, y a mi cerebro a mantenerse activo.
No pude más conmigo mismo y salí del cuarto con un pucho en mano pensando encontrar un alivio en el exterior, o al menos imaginar que me encontraría con alguien que también tuviera ese tipo de pensamientos. (malacho... mi reproductor toca.. "how deep is your love")
¿Es que es algo tan intrínsecamente humano el que la quietud , la abstracción y el retraimiento de la ciudad y su bullicio, nos lleven a pensar en lo que día a día pasamos por alto y cubrimos con excusas como el trabajo, las amistades, ?ayayayayayy.... cómo es que uno termina necesitando un oído atento y amigo cuando normalmente uno se las da de gran consejero. Paradojas humanas deben ser.
Esa sensación de estar fuera y admirar el firmamento, me llevaron a pensar en que tal vez habría un chance más para ambos. En verdad, a pesar de que me dijo que ya habían otras personas, que yo había pecado de ser un mamalunero, un chico de la mala vida, a pesar de todo eso yo días antes le contesté: "Tú puedes estar con la persona más maravillosa física y mentalmente con tal de olvidar a quien realmente quieres, pero cuando te enamoras de verdad no importa cuán maravillosa sea esa otra persona, porque sino sientes la pasión y el amor que sentías conmigo, sé que volverás a mi"... Sé que suena trillado y colapsante, pero a veces uno suelta esas frases que ya quisiera repetir Alan García, con tal de hacer entender a esa otra mitad tuya que ambos se complementan.
Al sentir que la visión estelar no me ayudaba en nada, y dándome cuenta que mis ojos reblandecían y querían asomarse las lágrimas , decidí entrar y contener los sentimientos de nuevo. Le dije a mi subconsciente, esfúmate, e hice algo que realmente trato de evitar, tomar una pastilla para dormir. Tomé la primera de 1mg, pero era más fuerte mi fijación y al cabod e media hora seguía más despierto que joven postulante a San Marcos, así que impulsivamente ingerí otra junto con un sorbo de Coca Cola. Luego de ello, me prendí de mis audífonos y comencé a consolar mi delusión al son de baladas 80eras.
Mi crisis, siguió la 2da noche de la estadía pero esta vez decidí ver una película de Harry Potter. Al menos, no destruiría el pensamiento pero buscaba un chivo expiatorio en quien vaciar mis ideas. Y ahora que lo pienso, es por eso que amo tanto la noche, es por eso que cambié mi ritmo de vida, la noche representa esa tortura , esa daga que quiero quitarme del pecho, y por la cual me encanta beber, me encanta ingerir sustancias, me envicio mal en los casinos. Por el contrario, la luz me place, me cobija y hace que mi sueño sea reconfortante. La evasión del mundo real y el saber que ya no volverá aquella persona que marcó mi vida, que trazó un antes y un después, es mi demonio interno.
Tal vez sea hora de que lo acepte, porque me estoy dando cuenta de que mi anhelo se aleja cada vez más y más. Es el espíritu que debo expiar.
La cuestión es que luego de haberme bancado las 3 horas de viaje, llegamos con la 4x4 alas puertas del hotel, todo lindo , ordenado, con ínfulas de hotel "all included" caribeño como lo recordaba hace 2 años. Nos registramos e instalamos en un cómodo cuarto triple (porque pensamos que vendría o bien mi hermana o bien mi mamá), y fuimos a cenar. Luego del apetitoso y excesivo buffet, nos tomamos dos Dunas' sour y fumamos un puchito alrededor de la piscina más grande. Ya para entonces , la profunda noche cubría todos los rincones, y de la nada como un puñal penetró en mi una nostalgia y una mezcla de sentimientos increíble.
No quería ir a dormir, no podía dormir. Ya para cuando habíamos subido al cuarto y estaba echado en mi cama con todas las luces apagadas, esa sensación de vacío "je ne sais pour quoi" me seguía invadiendo. Es que era todo el ambiente así que me obligaban a recordar a alguien, me decían como duendecillos --hey mariano --- aún sigue ahí, .. ahí en ti. La angustia , la intranquilidad que me producía pensar en esa persona que fue y creo que aún es mi ying/yang compelían a mis ojos a no cerrarse, y a mi cerebro a mantenerse activo.
No pude más conmigo mismo y salí del cuarto con un pucho en mano pensando encontrar un alivio en el exterior, o al menos imaginar que me encontraría con alguien que también tuviera ese tipo de pensamientos. (malacho... mi reproductor toca.. "how deep is your love")
¿Es que es algo tan intrínsecamente humano el que la quietud , la abstracción y el retraimiento de la ciudad y su bullicio, nos lleven a pensar en lo que día a día pasamos por alto y cubrimos con excusas como el trabajo, las amistades, ?ayayayayayy.... cómo es que uno termina necesitando un oído atento y amigo cuando normalmente uno se las da de gran consejero. Paradojas humanas deben ser.
Esa sensación de estar fuera y admirar el firmamento, me llevaron a pensar en que tal vez habría un chance más para ambos. En verdad, a pesar de que me dijo que ya habían otras personas, que yo había pecado de ser un mamalunero, un chico de la mala vida, a pesar de todo eso yo días antes le contesté: "Tú puedes estar con la persona más maravillosa física y mentalmente con tal de olvidar a quien realmente quieres, pero cuando te enamoras de verdad no importa cuán maravillosa sea esa otra persona, porque sino sientes la pasión y el amor que sentías conmigo, sé que volverás a mi"... Sé que suena trillado y colapsante, pero a veces uno suelta esas frases que ya quisiera repetir Alan García, con tal de hacer entender a esa otra mitad tuya que ambos se complementan.
Al sentir que la visión estelar no me ayudaba en nada, y dándome cuenta que mis ojos reblandecían y querían asomarse las lágrimas , decidí entrar y contener los sentimientos de nuevo. Le dije a mi subconsciente, esfúmate, e hice algo que realmente trato de evitar, tomar una pastilla para dormir. Tomé la primera de 1mg, pero era más fuerte mi fijación y al cabod e media hora seguía más despierto que joven postulante a San Marcos, así que impulsivamente ingerí otra junto con un sorbo de Coca Cola. Luego de ello, me prendí de mis audífonos y comencé a consolar mi delusión al son de baladas 80eras.
Mi crisis, siguió la 2da noche de la estadía pero esta vez decidí ver una película de Harry Potter. Al menos, no destruiría el pensamiento pero buscaba un chivo expiatorio en quien vaciar mis ideas. Y ahora que lo pienso, es por eso que amo tanto la noche, es por eso que cambié mi ritmo de vida, la noche representa esa tortura , esa daga que quiero quitarme del pecho, y por la cual me encanta beber, me encanta ingerir sustancias, me envicio mal en los casinos. Por el contrario, la luz me place, me cobija y hace que mi sueño sea reconfortante. La evasión del mundo real y el saber que ya no volverá aquella persona que marcó mi vida, que trazó un antes y un después, es mi demonio interno.
Tal vez sea hora de que lo acepte, porque me estoy dando cuenta de que mi anhelo se aleja cada vez más y más. Es el espíritu que debo expiar.
1 comentario:
definitivamente lo que se sabe sentir se sabe decir...
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