jueves, 31 de diciembre de 2009

Punto de inflexión



¡Qué tal trago!, no sé cómo debo sentirme en este momento: ya pasé mi primer día del aclamado y tan esperado internado y percibo un alúd de ideas y sentimientos que abordan mi cabeza. Y es que todo ha sido tan repentino, desde el examen y el ingreso a Essalud, a formar parte del Almenara, y a pasar mi primer día de trabajo en Emergencias Pediátricas. Sin duda alguna me veo como un payasete que no sabe qué hacer con su existencia; cavilando sobre lo que será mi ser los siguientes 364 días.




Para empezar, realmente me encontraba traumado al saber que el 31 tendría que comenzar mi vida de interno. Los días previos al mismo; durante la especie de inducción al hospital, no llegué a concientizar el paso y el peso que esto acarreaba. Regresaba tan pronto como podía a mi casa, me iba a tomar un par de tragos, al casino y a jugar ávidamente Playstation. Sin embargo, la curda realidad se presentaba cada vez que me encontraba en la combi (la cual será mi bff hasta conseguir brevete o poder tomar taxi from time to time), en donde las contradicciones y los miedos afloraban: ¿TENDRÉ QUE HACER ESTO EL RESTO DEL AÑO.. o mejor dicho el resto de mi vida?, ¿es éste el mundo que soñé para mí?. La angustia que siento no la calma ni una sobredosis de diazepam.




Ya hoy, 31, a eso de las 7 y media am, hice mi triunfal entrada al hospital vestido como todo un médico de esos que engalanan las pantallas de TV ( ni yo me la creía), mientras que mis piernas cosquilleaban, la boca se me secaba, y de no haber sido porque tengo control voluntario sobre mis esfínteres me hubiera venido en diarrea o en lagos de orina. Al llegar al servicio de Emergencias Pediátricas, fui sincero con la doctora de turno ( y no sé si me juegue en contra o a favor): " Dra. siento que esto es un sueño, voy a despertar y estaré en quinto de secundaria", se rió y me dijo que no me preocupe, que es un hábito el sentirse inadecuado las primeras semanas. Y es que si uno realmente reflexionara sobre lo que ha hecho en su vida profesional y emocional, cualquiera podría colapsar. Por ello, siempre he creído que hay gente que se aboca a un sólo tipo de pensamiento o actividad para disminuir su falta de complementos o evadir la tortuosa verité. Mi balance se inclinaba a la obvia predisposición que tengo por encubrir mi falta de vida amorosa con mis éxitos académicos y ; más aún teniendo en cuenta que en verdad esta carrera fue de algún modo impuesta.




Mientras en el micro escuchaba los versos "And the dreams they dream, they don't seem so far.." mi alma , mis ojos y mis manos ; todos en perfecta armonía carmesí me inquirían sobre si esto es lo que yo quiero, lo que necesito, o lo que supuestamente necesito para ser alguien. De hecho que , además, siempre quedará la pregunta qué sería de mi si hubiera estudiado tal o cuál cosa, si hubiese sido más fuerte de carácter y ahora me viera como un bohemio vestido con pashmina, jeans pitillo,y diseñando some crazy stuff para alguna compañía. La vida con la gente "in" tipo Kenes y Barbies que siempre fue una meta (superficial lo sé, pero cada quién con sus ideales no?) era diferente , y me choca la realidad en la que me encuentro ya inevitablemente inmerso, quiero llorar y me siento impotente, o quizás todo este abceso mental que me invade sea producto de mi miedo, del temor a la competencia, o del martirio de saborear el fracaso.Probablemente, siempre creía que como el estudiar me resulta fácil, estudiar Medicina era una cosa más para meter a mi bagaje, pero tal vez nunca entendí que eso implica mayor capacidad que el sólo ser alguien catalogado como inteligente.




Sé que hay tantas personas que quisieran estar en mi lugar, con padres médicos, viviendo una vida clase mediera y pseudo feliz, y es verdad, me siento agradecido, pero no conforme. De algún u otro modo, el vivir bajo la sombra del éxito de ellos, y de siempre haber sido un triunfador me persigue como abeja a la miel. Deseo pensar que este arranque de algo que llamaré "cacanerismo" se pase tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos, y espero despertar no en quinto de secundaria , sino en un momento y lugar precisos cuando pueda decir: " Yo pertenezco aquí". No aspiro necesariamente a ser the best of the best, a ser un Carrión que se desangra por salvar las vidas de los demás, sin siquiera poder salvarme a mí mismo del mangansón en pañales que puedo ver en mi interior. Tan sólo pido encontrarme conmigo mismo sabiendo que no soy insoportablemente leve.


PD: ¡Feliz año a todos lo que puedan celebrarlo!

jueves, 3 de diciembre de 2009

¡A que te aruño!




Otro domingo típico en la querida casa de mi fenecida abuela Mamá Rosa.

Siempre es lo mismo: llegamos a eso de las 4pm, cargados de medicinas para mi abuelo con Alzheimer (sondas, pañales y demás); yo, con pinta de haberme divertido malsanamente el día anterior (y obvio sin ducharme) y mi mamá con una tenida negra velorio y zapatillas que no combinan para nada. Como ella misma dice, "para qué tanta cosa si vamos a casa de unos familiares."


En contraparte, mi tía oftalmóloga , Blanca; quien en sus años mozos pudo haber sido modelo , ahora resiente con momentos de tacañez y soltura financiera el tiempo que se fue. Mi tía Teté, madre de mi prima Rosi, siempre se regodea toda mona, a sus casi 60 luce como una mezcla de Tesorito "Laura León" con una damisela de mano de hierro ; y además, mostrando lo que orgullosamente hemos heredado de mi abuela, el poto. Mi prima Rosi, ya con curvas más femeninas post-embarazo, pero con rostro muy fresco y dueña de una chispa de joda inigualable (¡pobre yo!) cumple cabalmente su papel de madre joven.

Finalmente Lucianita y mi abuelo - dos caras de la tragicómica vida - una joven , descubriendo lo intrincando que es existir; mientras tanto el otro ,con mirada perdida por momentos, sentado o echado en su cama neumática especial, yace angustiado por ver lo que pasa con su familia y no poder expresarlo o tal vez viaja por los confines neuronales del subconsciente infantil.


He ahí lo que resta de la familia Parra Galván, ahí permanece la cama de mi abuela ,que en una de sus esquinas se ve alumbrada por un cirio rojo de vida nocturna, regocijado por una foto de Mamá Rosa posando tan espectacular-ish como "La Doña ",María Félix. En esos pasillos de la casa de San Isidro, a la que creí un remedo de mansión, ahí es donde me vengo a dar cuenta que los enfrentamientos más duros son los verbales, y sobre todo que esas batallas viperinas sin tregua son más encarnizadas entre familiares, especialmente si son hermanos.


Resulta que cada domingo, por una u otra cosa, estalla una catfight campal, al son de los anuncios de los noticiarios dominicales, "Se encontró mujer asesinada por marinovio porque se hizo lipo de nalgas", y en eso se oye un rugido que menta "No jodas... envidiosa". Esta vez, las cosas pasaron de una simple tertulia subida de tono, a un enfrentamiento de vecinas de quinta de medio pelo (sin ofender) y de ahí a un espectáculo de dos payasas tristes. Es realmente estúpido cómo inició toda esta verborrea sin sentido: Simplemente mi tía Blanca hablaba sobre una colega -esposa de un afamado oftalmólogo - que era muy bonita y dejó a todos impresionados. A esto hay que añadirle que Blanca estaba torturándome porque no le di cincuenta céntimos de vuelto a mi mamá por unos bocaditos chinos. Y como seguía dándole la mula al trigo ( y de paso interrumpía el relajo televisivo dominguero) , doña Teté estalló y le dijo :ya cállate lesbi...,ante lo que todos nos inmutamos. Osea, catalogar de lesbi a alguien sólo porque comenta de una mujer y es solterona, no way! ................


Luego de un breve estado de shock, la afectada arremetió con su "Ay loca, al menos yo no elegí un mal marido". Golpe bajo sabiendo que la familia de parte de mi madre no se caracteriza por sus innumerables bodas de papel, plata, latón y fierro de San Jacinto. En medio de este escenario, todos los demás decidimos hacernos los desentendidos como mi mamá que se limitaba a servir empanaditas para calmar la situación. Pero mi tía Teté, fiera como ella sola, no se quedó con la palabra atravesada en las cuerdas vocales, ya que arremetió con un certero "si paras conversando de mujeres todo el día... que tienen el cabello largo, hermoso, que parecen cisnes, mejor admite tu verdad" . Jaja..... Eso musitamos mi prima y yo, mientras el contraataque se hacía esperar.

¡Puta! , (a persignarse), osea! puta por vestirte apretadita y sentirte ricotona a los 50... Nicaragua.... La pelea siguió un rato más con escatologismos y procaciedades de las que Martha Hildebrandt se asombraría : envidiosa, resbalosa, perra, ñoca, tortees y una gama de variopintas beldades linguísticas. Al darse cuenta ambas que ya no tenían nada más que escupir de sus flemas letradas, se quedaron calladas y cual película que se corta en medio de la proyección, sus ataques pararon y comenzaron a hablarse en el mejor de los tonos para criticar a una tía suya que siempre para de metiche en los asuntos familiares. Es bastante simple llegar a una conclusión de todo esto: nos encanta herir el alma de los demás cuando no tenemos otro recurso, el psyke, su autosuficiencia y autoestima; ser como el vinagre que penetra en una herida a carne viva .. somos humanos ¿no? y tan pronto encontramos otro anzuelo más débil que el anterior, corremos con garras y colmillos a seguir veleteando nuestra "primacía".


Ayayay, ¡bendito raje, sacrílega palabra, adorada hermandad! .... como si no lo supiéramos mi hermana y yo :)