
¡Qué tal trago!, no sé cómo debo sentirme en este momento: ya pasé mi primer día del aclamado y tan esperado internado y percibo un alúd de ideas y sentimientos que abordan mi cabeza. Y es que todo ha sido tan repentino, desde el examen y el ingreso a Essalud, a formar parte del Almenara, y a pasar mi primer día de trabajo en Emergencias Pediátricas. Sin duda alguna me veo como un payasete que no sabe qué hacer con su existencia; cavilando sobre lo que será mi ser los siguientes 364 días.
Para empezar, realmente me encontraba traumado al saber que el 31 tendría que comenzar mi vida de interno. Los días previos al mismo; durante la especie de inducción al hospital, no llegué a concientizar el paso y el peso que esto acarreaba. Regresaba tan pronto como podía a mi casa, me iba a tomar un par de tragos, al casino y a jugar ávidamente Playstation. Sin embargo, la curda realidad se presentaba cada vez que me encontraba en la combi (la cual será mi bff hasta conseguir brevete o poder tomar taxi from time to time), en donde las contradicciones y los miedos afloraban: ¿TENDRÉ QUE HACER ESTO EL RESTO DEL AÑO.. o mejor dicho el resto de mi vida?, ¿es éste el mundo que soñé para mí?. La angustia que siento no la calma ni una sobredosis de diazepam.
Ya hoy, 31, a eso de las 7 y media am, hice mi triunfal entrada al hospital vestido como todo un médico de esos que engalanan las pantallas de TV ( ni yo me la creía), mientras que mis piernas cosquilleaban, la boca se me secaba, y de no haber sido porque tengo control voluntario sobre mis esfínteres me hubiera venido en diarrea o en lagos de orina. Al llegar al servicio de Emergencias Pediátricas, fui sincero con la doctora de turno ( y no sé si me juegue en contra o a favor): " Dra. siento que esto es un sueño, voy a despertar y estaré en quinto de secundaria", se rió y me dijo que no me preocupe, que es un hábito el sentirse inadecuado las primeras semanas. Y es que si uno realmente reflexionara sobre lo que ha hecho en su vida profesional y emocional, cualquiera podría colapsar. Por ello, siempre he creído que hay gente que se aboca a un sólo tipo de pensamiento o actividad para disminuir su falta de complementos o evadir la tortuosa verité. Mi balance se inclinaba a la obvia predisposición que tengo por encubrir mi falta de vida amorosa con mis éxitos académicos y ; más aún teniendo en cuenta que en verdad esta carrera fue de algún modo impuesta.
Mientras en el micro escuchaba los versos "And the dreams they dream, they don't seem so far.." mi alma , mis ojos y mis manos ; todos en perfecta armonía carmesí me inquirían sobre si esto es lo que yo quiero, lo que necesito, o lo que supuestamente necesito para ser alguien. De hecho que , además, siempre quedará la pregunta qué sería de mi si hubiera estudiado tal o cuál cosa, si hubiese sido más fuerte de carácter y ahora me viera como un bohemio vestido con pashmina, jeans pitillo,y diseñando some crazy stuff para alguna compañía. La vida con la gente "in" tipo Kenes y Barbies que siempre fue una meta (superficial lo sé, pero cada quién con sus ideales no?) era diferente , y me choca la realidad en la que me encuentro ya inevitablemente inmerso, quiero llorar y me siento impotente, o quizás todo este abceso mental que me invade sea producto de mi miedo, del temor a la competencia, o del martirio de saborear el fracaso.Probablemente, siempre creía que como el estudiar me resulta fácil, estudiar Medicina era una cosa más para meter a mi bagaje, pero tal vez nunca entendí que eso implica mayor capacidad que el sólo ser alguien catalogado como inteligente.
Sé que hay tantas personas que quisieran estar en mi lugar, con padres médicos, viviendo una vida clase mediera y pseudo feliz, y es verdad, me siento agradecido, pero no conforme. De algún u otro modo, el vivir bajo la sombra del éxito de ellos, y de siempre haber sido un triunfador me persigue como abeja a la miel. Deseo pensar que este arranque de algo que llamaré "cacanerismo" se pase tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos, y espero despertar no en quinto de secundaria , sino en un momento y lugar precisos cuando pueda decir: " Yo pertenezco aquí". No aspiro necesariamente a ser the best of the best, a ser un Carrión que se desangra por salvar las vidas de los demás, sin siquiera poder salvarme a mí mismo del mangansón en pañales que puedo ver en mi interior. Tan sólo pido encontrarme conmigo mismo sabiendo que no soy insoportablemente leve.
PD: ¡Feliz año a todos lo que puedan celebrarlo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario