jueves, 3 de diciembre de 2009

¡A que te aruño!




Otro domingo típico en la querida casa de mi fenecida abuela Mamá Rosa.

Siempre es lo mismo: llegamos a eso de las 4pm, cargados de medicinas para mi abuelo con Alzheimer (sondas, pañales y demás); yo, con pinta de haberme divertido malsanamente el día anterior (y obvio sin ducharme) y mi mamá con una tenida negra velorio y zapatillas que no combinan para nada. Como ella misma dice, "para qué tanta cosa si vamos a casa de unos familiares."


En contraparte, mi tía oftalmóloga , Blanca; quien en sus años mozos pudo haber sido modelo , ahora resiente con momentos de tacañez y soltura financiera el tiempo que se fue. Mi tía Teté, madre de mi prima Rosi, siempre se regodea toda mona, a sus casi 60 luce como una mezcla de Tesorito "Laura León" con una damisela de mano de hierro ; y además, mostrando lo que orgullosamente hemos heredado de mi abuela, el poto. Mi prima Rosi, ya con curvas más femeninas post-embarazo, pero con rostro muy fresco y dueña de una chispa de joda inigualable (¡pobre yo!) cumple cabalmente su papel de madre joven.

Finalmente Lucianita y mi abuelo - dos caras de la tragicómica vida - una joven , descubriendo lo intrincando que es existir; mientras tanto el otro ,con mirada perdida por momentos, sentado o echado en su cama neumática especial, yace angustiado por ver lo que pasa con su familia y no poder expresarlo o tal vez viaja por los confines neuronales del subconsciente infantil.


He ahí lo que resta de la familia Parra Galván, ahí permanece la cama de mi abuela ,que en una de sus esquinas se ve alumbrada por un cirio rojo de vida nocturna, regocijado por una foto de Mamá Rosa posando tan espectacular-ish como "La Doña ",María Félix. En esos pasillos de la casa de San Isidro, a la que creí un remedo de mansión, ahí es donde me vengo a dar cuenta que los enfrentamientos más duros son los verbales, y sobre todo que esas batallas viperinas sin tregua son más encarnizadas entre familiares, especialmente si son hermanos.


Resulta que cada domingo, por una u otra cosa, estalla una catfight campal, al son de los anuncios de los noticiarios dominicales, "Se encontró mujer asesinada por marinovio porque se hizo lipo de nalgas", y en eso se oye un rugido que menta "No jodas... envidiosa". Esta vez, las cosas pasaron de una simple tertulia subida de tono, a un enfrentamiento de vecinas de quinta de medio pelo (sin ofender) y de ahí a un espectáculo de dos payasas tristes. Es realmente estúpido cómo inició toda esta verborrea sin sentido: Simplemente mi tía Blanca hablaba sobre una colega -esposa de un afamado oftalmólogo - que era muy bonita y dejó a todos impresionados. A esto hay que añadirle que Blanca estaba torturándome porque no le di cincuenta céntimos de vuelto a mi mamá por unos bocaditos chinos. Y como seguía dándole la mula al trigo ( y de paso interrumpía el relajo televisivo dominguero) , doña Teté estalló y le dijo :ya cállate lesbi...,ante lo que todos nos inmutamos. Osea, catalogar de lesbi a alguien sólo porque comenta de una mujer y es solterona, no way! ................


Luego de un breve estado de shock, la afectada arremetió con su "Ay loca, al menos yo no elegí un mal marido". Golpe bajo sabiendo que la familia de parte de mi madre no se caracteriza por sus innumerables bodas de papel, plata, latón y fierro de San Jacinto. En medio de este escenario, todos los demás decidimos hacernos los desentendidos como mi mamá que se limitaba a servir empanaditas para calmar la situación. Pero mi tía Teté, fiera como ella sola, no se quedó con la palabra atravesada en las cuerdas vocales, ya que arremetió con un certero "si paras conversando de mujeres todo el día... que tienen el cabello largo, hermoso, que parecen cisnes, mejor admite tu verdad" . Jaja..... Eso musitamos mi prima y yo, mientras el contraataque se hacía esperar.

¡Puta! , (a persignarse), osea! puta por vestirte apretadita y sentirte ricotona a los 50... Nicaragua.... La pelea siguió un rato más con escatologismos y procaciedades de las que Martha Hildebrandt se asombraría : envidiosa, resbalosa, perra, ñoca, tortees y una gama de variopintas beldades linguísticas. Al darse cuenta ambas que ya no tenían nada más que escupir de sus flemas letradas, se quedaron calladas y cual película que se corta en medio de la proyección, sus ataques pararon y comenzaron a hablarse en el mejor de los tonos para criticar a una tía suya que siempre para de metiche en los asuntos familiares. Es bastante simple llegar a una conclusión de todo esto: nos encanta herir el alma de los demás cuando no tenemos otro recurso, el psyke, su autosuficiencia y autoestima; ser como el vinagre que penetra en una herida a carne viva .. somos humanos ¿no? y tan pronto encontramos otro anzuelo más débil que el anterior, corremos con garras y colmillos a seguir veleteando nuestra "primacía".


Ayayay, ¡bendito raje, sacrílega palabra, adorada hermandad! .... como si no lo supiéramos mi hermana y yo :)

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