martes, 25 de marzo de 2014

SEXO EN MI CIUDAD: ZONA DE ATAQUE


¿No es complicado encontrar pareja estos días? Entre mis conocidos he visto todo tipo de relación humanamente  soportable: swingers, abierta, te tolero por dinero, me gustas ….a nada, sé que me pones los cuernos pero soy feliz, somos trofeo el uno del otro, y los pocos casos de amor verdadero (o así los veo).
Entiendo que mucha gente se aruña diciendo que el amor no se busca y bla bla todo el cotillón que siempre mencionan, pero siendo sinceros: es una tentación casi sexual forzar el match con alguien.  Nos encanta sabernos seguros, en la zona de confort, con personas que no pongan en riesgo lo conocido. Siempre habrá aquellos que se rasgan diciendo que no es posible pero está en nuestra identidad hacerlo, teniendo en mente no perderse en la nebulosa de los estereotipos. Aunque a veces pasa y suele ser más interesante cuando quien te gusta va en contra de tus “parámetros”.
Suele pasar que en el andar del día a día, nuestros sentidos están prestos para las señales de la próxima presa, del próximo “would be my love”. Simplemente, uno no puede jugar en contra de su fisiología y de que a veces nos traicione con un sonrojar, una mordida de labios, un calor repentino o una erección.

Por ejemplo, durante una  reunión típica siempre el subconsciente analiza el potencial con el que percibimos a nuestro target y a partir de ahí las posibilidades de obtenerlo. He ahí cuando entran en juego las redes sociales y ampliamos horizontes convirtiéndonos en “stalkers”. Este arte es el nuevo yugo de la sociedad moderna. El perfil con el que nos presentamos en las redes nos sirve para mostrar lo mejor del mundo que creemos tener: desde ser un bucólico hipster a un selfie adicto; y  partir de ahí hacemos un esfuerzo parsimonioso por determinar si tal vez la persona nos simpatiza para un “one night stand” o para quién sabe, un happy ending.
El flirteo ya no es tan sencillo como antes, las variables son mayores en juego, y la jungla está más cargada de otros cazadores que se ven tentados por  la misma presa. Logrado el objetivo de concertar una cita, te pones a pensar… ¿es bueno dejarse llevar en la primera cita, o valen la pena los baby steps?  Suele decirse que los platos fáciles son ricos, pero no se quieren repetir. En mi poca experiencia, puedo darme cuenta de que todo depende de que tan astuto seas al notar los movimientos de la otra persona: una relación anticipada no rompe corazones; pero puede hacer que el sexo se vuelva una especie de amarre y viceversa; una larga espera puede convertirse mágica las primeras veces, pero esa magia luego puede querer ser encontrada en otras personas.
No creo que quienes ya hemos experimentado una y mil veces esta situación podemos dejar de decir: “No se puede ser cordero sabiendo que el mundo tienen más de un lobo o lobezna disfrazados. La malicia es un arma de doble filo: piensa mal y seducirás correctamente.”

Ya quedará para otro post, la paranoia de la mensajería instantánea, los video chats y demás formas de cybermeeting . Descansen, sexies.

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