¿No es complicado encontrar pareja estos días? Entre mis
conocidos he visto todo tipo de relación humanamente soportable: swingers, abierta, te tolero por
dinero, me gustas ….a nada, sé que me pones los cuernos pero soy feliz, somos
trofeo el uno del otro, y los pocos casos de amor verdadero (o así los veo).
Entiendo que mucha gente se aruña diciendo que el amor no se
busca y bla bla todo el cotillón que
siempre mencionan, pero siendo sinceros: es una tentación casi sexual forzar el
match
con alguien. Nos encanta
sabernos seguros, en la zona de confort, con personas que no pongan en riesgo lo
conocido. Siempre habrá aquellos que se rasgan diciendo que no es posible pero
está en nuestra identidad hacerlo, teniendo en mente no perderse en la nebulosa
de los estereotipos. Aunque a veces pasa y suele ser más interesante cuando
quien te gusta va en contra de tus “parámetros”.
Suele pasar que en el andar del día a día, nuestros sentidos
están prestos para las señales de la próxima presa, del próximo “would be my love”.
Simplemente, uno no puede jugar en contra de su fisiología y de que a veces nos
traicione con un sonrojar, una mordida de labios, un calor repentino o una
erección.
Por ejemplo, durante una reunión típica siempre el subconsciente
analiza el potencial con el que percibimos a nuestro target y a partir de ahí las posibilidades de obtenerlo. He ahí cuando
entran en juego las redes sociales y ampliamos horizontes convirtiéndonos en “stalkers”.
Este arte es el nuevo yugo de la sociedad moderna. El perfil con el que nos
presentamos en las redes nos sirve para mostrar lo mejor del mundo que creemos
tener: desde ser un bucólico hipster a un selfie adicto; y partir de ahí hacemos un esfuerzo parsimonioso
por determinar si tal vez la persona nos simpatiza para un “one night stand” o
para quién sabe, un happy ending.
El flirteo ya no es tan sencillo como antes, las variables
son mayores en juego, y la jungla está más cargada de otros cazadores que se
ven tentados por la misma presa. Logrado
el objetivo de concertar una cita, te pones a pensar… ¿es bueno dejarse llevar
en la primera cita, o valen la pena los baby
steps? Suele decirse que los platos fáciles
son ricos, pero no se quieren repetir. En mi poca experiencia, puedo darme
cuenta de que todo depende de que tan astuto seas al notar los movimientos de
la otra persona: una relación anticipada no rompe corazones; pero puede hacer
que el sexo se vuelva una especie de amarre y viceversa; una larga espera puede
convertirse mágica las primeras veces, pero esa magia luego puede querer ser
encontrada en otras personas.
No creo que quienes ya hemos experimentado una y mil veces
esta situación podemos dejar de decir: “No se puede ser cordero sabiendo que el
mundo tienen más de un lobo o lobezna disfrazados. La malicia es un arma de
doble filo: piensa mal y seducirás correctamente.”
Ya quedará para otro post, la paranoia de la mensajería
instantánea, los video chats y demás formas de cybermeeting . Descansen, sexies.
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