No podemos ser humanos sin la sexualidad. Hasta el más
primitivo de nuestros reflejos nos lleva a un esbozo de sexualidad como es la
succión del pezón.
Es bastante difícil, en esto tiempos, no dejarse turbar por
este placer mitad mundano mitad divino, donde se encuentra sexo de compra y
venta, sexo al paso, sexo con ropa, sexo verbal y demás formas de grato placer.
Y resulta curioso que te juzguen por la falta del mismo, porque no te gusta
bajo las normas socialmente establecidas; o porque te gusta “EN EXCESO”.
Simplemente SOMOS ASÍ. Una sociedad pacata que pide un grito genital
a viva voz, pero que se mira y dice “No a lo premarital, no a lo antivaginal,
no al sexo recreativo, no al uso de juguetes, no a la educación sexual porque
estimula el deseo”.
Para solteros como yo, la búsqueda de pareja aunque muchos
lo nieguen es un trajín del día a día. Te dicen espera y llegará, y en el
camino qué se supone que debo hacer… ¿Jugar al niño Manuel Pajares? Nadie te dice que vayas de cama en cama, de
piel en piel y de secreción en secreción; pero ten más valor y di: me gusta hacerlo.
Ya demás está mencionar la cantidad de efectos antioxidantes y endorfinas
generadas, boost al sistema nervioso
central y beneficios cardiovasculares que nos brinda
El acto sexual (y lo pongo así porque es la forma más
descriptiva y correcta; nota que copular sólo se refiere al acto macho-hembra
vaginal) precisa en sí de todos los elementos que nos ratifican como humanos: sensación
de posesión, de sentirse poseído, de ser uno, de fusionarse, de encontrar el
ying yang, de ser el anillo que calza al dedo y demás. Nos usan y usamos, es un
rito de iniciación, es una medida y termómetro de relaciones, ha sido el
declive de grandes civilizaciones, es el
desvío y aberración de aquellos que se dicen píos, es la catarsis del
aguantado, es el desfogue testicular, es una de tantas maneras de demostrar
amor, es como una vida puede sembrarse, es el jardín regado. Se pueden escribir
mil cosas, pero sólo con la experiencia se encuentra la mejor descripción de
ello.
Por eso, la próxima vez que se les pregunten sean un poco
más sinceros y digan SÍ, me gusta el sexo ( y si es en exceso... mejor).

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